News

  • -
  • Student Services:

Randome Top Details Div

Una Década de Proyectos en el Laboratorio de Conservación Arquitectónica de ArqPoli

26 de febrero de 2008
ARQUITECTURA

 


arq_1

En primer plano, la arquitecta Beatriz del Cueto en el laboratorio de Conservación Arquitectónica. Foto por: Héctor Ortiz

 

EL LABORATORIO DE CONSERVACIÓN ARQUITECTÓNICA DE ARQPOLI   cumple 10 años

Cuándo, cómo y cuánto se debe intervenir en una estructura histórica, son sólo algunos de los múltiples retos que tiene ante sí el Laboratorio de Conservación Arquitectónica de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Puerto Rico (ArqPoli) que, fundado en el 2000, se presta a iniciar su segunda década de vida.

Liderado por la reconocida arquitecta Beatriz del Cueto, el Laboratorio de Conservación Arquitectónica (LCA) –único en Puerto Rico y el Caribe- tiene como objetivo enseñarles a los estudiantes “un importante proceso”. Se trata de desarrollar, a través de una serie de cursos, la habilidad y los conocimientos necesarios para poder estudiar, analizar y proponer soluciones que extiendan la vida útil de una estructura, ya sea ampliándola, cambiando su uso original o reconstruyendo algo perdido.

Según del Cueto, desde que se fundó ArqPoli en 1996, la Conservación Arquitectónica nunca fue vista como una mera forma de entrenar especialistas en el tema, sino como una herramienta importante en la educación de los estudiantes de la Escuela, ya que además de tomar un curso obligatorio de diseño con el tema de conservación, los alumnos de cuarto y quinto año tienen la oportunidad de perseguir su interés sobre estos temas en cursos de Tecnología Avanzada que se ofrece en las instalaciones del Laboratorio.

“Siempre hubo la meta de enseñarle a los estudiantes lo que es conservación porque en la vida de un arquitecto, sobre todo entre más progresamos hacia el futuro, no hay duda que va a tener que intervenir más estructuras existentes que diseñar nuevas. De hecho, en los últimos años, ese por ciento ha ido en aumento. Sobre todo, hoy día en que nos topamos con temas económicos, de sustentabilidad y edificios verdes”, dijo la Arquitecta, quien añadió que un “edificio verdaderamente verde es aquel que ya existe debido a que requiere mucho menos energía intervenirlo para rehusarlo”.

Tras una visita al LCA, el cual semeja un laboratorio químico, Construcción tuvo la oportunidad de observar cómo el uso de sus modernas facilidades permiten a los estudiantes incrementar sus conocimientos sobre las propiedades y el comportamiento de los materiales de construcción tradicionales.

Al respecto, del Cueto, quien ha estado a cargo de importantes proyectos, entre ellos la restauración del Faro de las Cabezas de San Juan, en Fajardo, explicó que “a través de una serie de experimentos y ejercicios analíticos, los estudiantes obtienen las destrezas básicas necesarias para poder diagnosticar el estado de conservación de los materiales y de esta manera adquirir un mejor entendimiento sobre los tejidos de las edificaciones históricas y las formas apropiadas de intervenirlas”.

Entre los cursos que ha impartido del Cueto, quien también dirigió la rehabilitación de lo que es hoy la sede del Colegio de Arquitectos, en Santurce, se destacan temas tales como: reciclaje de materiales históricos de construcción, el uso de materia prima natural y la reincorporación de modos tradicionales de construcción.

Sin embargo, no todo el adiestramiento sobre el importante proceso de la conservación se da dentro de las paredes del laboratorio, ya que del Cueto enfatiza en la importancia de que los estudiantes hagan ejercicios prácticos como parte del esquema de cada curso, donde también se promueven las visitas de campo.

arq_2

Entre ellas, la Arquitecta narra con entusiasmo el reciente estudio que realizaron sus estudiantes sobre pigmentos minerales en Puerto Rico, donde se abundó en el aprendizaje de cómo se preparaban las pinturas originales usadas en la época colonial. Para ello, se trasladó con sus estudiantes hasta Cabo Rojo, donde hallaron un monte con 20 vetas de colores distintos de pintura mineral. “Los estudiantes procedieron a preparar distintas mezclas usando cal o aceite de linaza, para conocer los resultados según el material con el que se mezclaba y la superficie sobre la cual se usaba, obteniendo cada vez resultados distintos. Tal fue el interés de los muchachos en ver cómo se pueden usar aún hoy esos pigmentos naturales, que algunos terminaron hasta pintando sus dormitorios a partir de la experiencia que tuvieron con el material”.

Otro de los cursos impartidos en el LCA, el cual mantiene un intercambio constante de ideas y estudiantes con la Escuela Graduada de Preservación Histórica de la Universidad de Pensilvania, fue uno relacionado con el uso de la madera en la construcción colonial.

“En dicho curso, visitamos el área de Río Abajo. Ahí exploramos desde ir al bosque, cortar la madera, ir al aserradero, para poder estudiar elementos tales como el uso de tarugo cuando no había clavos”, dijo del Cueto, quien sostuvo la importancia de educarse en el deterioro de la madera para entender que dentro de madera podrida, puede haber madera nueva.

Convencida de que “todo se puede reciclar, sólo hay que buscar el modo”, del Cueto les enseña a sus alumnos la importancia de ir a los documentos originales al momento de intervenir una estructura para conocer de primera mano “de qué se trata, cómo se construía entonces y llegar a las verdaderas tripas de un edificio.” Asegura la directora, que en LCA es vital que los estudiantes entiendan “que todo esto se trata de un proceso. “Para intervenir de una manera apropiada tienes que hacer investigación y documentar para poder tener una idea más clara de qué es lo que tienes que estudiar a fondo. En otras palabras, hacer un inventario de condiciones existentes y después ir al laboratorio”.

“Si restauras para que se vea bonito, pero no buscas la causa del problema, no remedias nada. En Puerto Rico hay muchas estructuras mal intervenidas, porque han faltado a ese proceso. No tiene que ser una estructura del siglo XVI, todo, hasta la marquesina de la abuela, es algo que está construido que se tiene que investigar, documentar y estudiar de la misma forma para encontrar el problema y luego ver qué se va a hacer. Cuando hablamos de restaurar no se trata sólo de lo colonial, sino de todo”, explicó del Cueto, quien fue la primera mujer en presidir el capítulo de Puerto Rico del Instituto Americano de Arquitectos (AIA por sus siglas en inglés).

La directora del Laboratorio de Conservación Arquitectónica de la ArqPoli, tiene como meta que como parte del “p ro c e s o” los futuros arquitectos aprendan acerca de la manera en que se hacían las cosas. “Hemos perdido las técnicas de construcción tradicionales, debido a que caímos en el siglo XX con los dos pies y con hormigón armado, material que ya existía en Puerto Rico al cambio de siglo”.

De hecho, “La Construcción en Hormigón en Puerto Rico de 1935 a 1960” es otro de los temas con el cual el LCA está trabajando, ya que según explicó del Cueto, “contario a otras tecnologías más nobles, como la mampostería, éste tiene una vida corta de unos 80 años”. De hecho, a partir de la investigación que han realizado “entre más antigua la estructura en mejores condiciones se encuentra el hormigón”.

Sin duda, es notable el trabajo que se realiza en el LCA, el cual no solamente está a la vanguardia, como se puede constatar a través de proyectos que han sido merecedores de premios tanto locales como nacionales para profesores y estudiantes de ArqPoli, sino que además, la calidad de los cursos-talleres que se llevan a cabo en el Laboratorio de Conservación Arquitectónica ha sido reconocida por instituciones académicas de prestigio como la Universidad de Pensilvania, con la que mantiene un continuo intercambio de estudiantes, así como con el American Institute of Architects, el cual le otorgó un premio en el 2004.

arq_3         arq_4
En las gráficas de esta página pueden apreciarse a los estudiantes de arquitectura en plenas faenas que forman parte de los cursos del Laboratorio.


Liderado por la arquitecta Beatriz del Cueto, el Laboratorio de Conservación Arquitectónica (LCA) tiene como objetivo enseñarles a los estudiantes a desarrollar la habilidad y los conocimientos necesarios para poder estudiar, analizar y proponer soluciones que extiendan la vida útil de una estructura, ya sea ampliándola, cambiando su uso original o reconstruyendo algo perdido.


 

Para descargar artículo
solo oprima el botón de

Randome Bottom div