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Nació el 18
de abril de 1944, en San Juan, Puerto Rico.
Se cría en sectores y barrios de San Juan, Corozal, Bayamón y
Nueva York. Reside como
adulto en Bayamón, Vega Alta, Lares y Río Piedras.
Así descubre, desde adentro, casi todos los estilos de vida
puertorriqueña. Se
familiariza con el ambiente social de la gran urbe, la ciudad mediana,
el poblado pequeño y la vida campesina.
Su educación formal en artes visuales fue en la Universidad de Puerto
Rico, Recinto de Rio Piedras, durante los años 1964 al 1971.
Estudió con profesores como John Valois, Félix Bonilla, Luisa Géigel,
Luis Hernández, Jaime Romano, entre otros.
Con la pasión de un artistas, Jorge ha pintado desde un estilo
abstracto puro, hasta paisajes, bodegones, figura humana y retratos de
personajes de nuestro folklore, próceres y de personas particulares.
Todas sus obras inspiradas en el colorido intenso y abundante de
nuestra naturaleza con una paleta impresionista o expresando sus
inquietudes internas con la libertad cromática del expresionismo tanto
abstracto como figurativo.
Citamos a Jorge que nos narra sobre sus intenciones en el quehacer artístico.
“Mi intención como
artista es expresar en cada obra un sentir poético.
El espacio pictórico se torna para mí en un medio para expresar
preocupaciones emocionales, presencias metafísicas, actitudes mentales
y reacciones de tipo sentimental y/o intelectual.
La intimidad la puedo comunicar de una manera evidente y espontánea,
o de una forma sutil y sugestiva.
Necesito comunicar la presencia de la fuerza universal en cada paisaje,
bodegón o figura humana o, por lo menos, la existencia de un mundo
espiritual, mental, tal como lo percibo en la realidad que vivo o en mi
propio universo. Cada cuadro
debe verse como un espacio de expresión emocional y síquica.
Aún en los espacios pequeños, íntimos se debe captar esa vida
metafísica, tanto como en los vastos paisajes de montes enormes y
cielos infinitos.
El propósito es que cada una de mis pinturas parezca un poema visual.
Creo que debemos recuperar el sentido de estética que tenían
los grandes maestros del pasado, donde la obra de arte expresaba el
concepto de belleza propio de cada artista, sin necesariamente volver a
los estilos de antes”.
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